Calculadora de hormigón y mortero: volumen, sacos, arena y grava

El cálculo de hormigón y mortero convierte las medidas de una obra en un volumen y ese volumen en sacos de cemento, arena, grava y agua. Lo que más cambia el resultado es el espesor real de la capa, porque multiplica todo lo demás.

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Del volumen a los sacos: el orden del cálculo

Todo parte de un volumen: largo por ancho por espesor, con el espesor pasado de centímetros a metros. Una losa de 5 m por 4 m y 10 cm de espesor da 5 × 4 × 0,10 = 2 m³. Ese es el volumen de mezcla ya vertida, no el de los materiales sueltos.

El segundo paso aplica una dosificación: cuántos sacos de cemento, cuánta arena y cuánta grava entran en cada metro cúbico. Se multiplica el volumen por esa cantidad. Por eso importa el tipo de obra: una solera, una cimentación y un mortero de junta no llevan la misma mezcla, y un mortero no lleva grava.

El último término es el agua, que se calcula en relación con el cemento y con la humedad de los áridos. Es la cifra más flexible de las cuatro: la arena mojada ya aporta agua, y la que se añade debe ajustarse a la consistencia buscada.

Qué cambia el resultado y cuánto

El espesor pesa más de lo que parece, porque un error de pocos centímetros se aplica a toda la superficie. Tomemos la losa de 5 m por 4 m. Con 10 cm son 2 m³. Con 12 cm son 2,4 m³: dos centímetros más suponen un 20 % más de mezcla.

Supongamos, solo como ejemplo, una dosificación de 7 sacos por metro cúbico. Con 2 m³ saldrían 14 sacos; con 2,4 m³, 16,8, es decir, 17 sacos. La diferencia son tres sacos, y también más arena, más grava y más agua.

El largo y el ancho actúan de forma proporcional: medir 4,5 m en lugar de 5 m reduce el volumen un 10 %. Después viene la dosificación elegida, que cambia los sacos sin tocar el volumen. Y el terreno: si la base no está nivelada, el espesor medio real supera el que usted piensa.

El error de comprar justo lo calculado

El fallo más común es tratar el volumen teórico como cantidad exacta. En la obra el fondo de la excavación no es perfectamente plano, el encofrado cede un poco y parte de la mezcla se pierde en la carretilla o se queda en la hormigonera. Con el volumen justo, la última zona queda sin cubrir.

El coste no es solo el de los sacos que faltan. Si se interrumpe el vertido para ir a por más material, la mezcla ya colocada empieza a fraguar y la unión con la nueva tanda queda débil. En una losa o una solera eso se traduce en una junta que puede fisurar.

El error contrario es corregir con agua. Añadir agua para que la mezcla rinda más la hace más fluida, pero reduce su resistencia final. Es preferible calcular con algo de margen y tener material de sobra. Todo esto es una estimación: las cantidades reales dependen de la mezcla y de la humedad de los áridos.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos sacos de cemento necesito para una losa?

Multiplique el volumen de la losa por los sacos que lleva cada metro cúbico en la dosificación elegida. Con un ejemplo inventado: una losa de 2 m³ y una mezcla de 7 sacos por metro cúbico necesitaría 14 sacos. Si la dosificación cambia, el número cambia en la misma proporción.

¿Conviene añadir un margen al volumen calculado?

Es habitual hacerlo, porque el terreno irregular, el encofrado y las pérdidas al mezclar consumen material. Por ejemplo, un margen del 10 % sobre 2 m³ añade 0,2 m³ y deja 2,2 m³. El porcentaje lo elige usted según lo plano que esté el soporte y lo cuidadosa que sea la ejecución.

¿Por qué el mortero no lleva grava?

El mortero se usa en capas finas, como juntas, enfoscados o asiento de piezas, y la grava no cabría en ese espesor ni dejaría una superficie lisa. Se hace con cemento, arena y agua. El hormigón añade grava porque se vierte en espesores mayores y necesita un esqueleto de áridos gruesos.

¿Cuánta agua debo echar a la mezcla?

La cantidad depende del cemento y de la humedad de la arena y la grava: si están mojadas, ya aportan agua. Conviene añadirla poco a poco hasta lograr una masa trabajable. Un exceso facilita el vertido, pero debilita el hormigón endurecido, así que es mejor quedarse corto que pasarse.